Entradas

Me llamo Enriqueta

Me llamo Enriqueta. Y hace unos años me di cuenta que no sabía hablar. Conozco el significado de las palabras, las pronuncio bien y no tengo ningún problema al decirlas, sin embargo cuando hablo no expresan lo que quiero comunicar. Tergiversan mis conceptos, que salen de mi cabeza de manera amorfa, y el engranaje que se encarga de darles identidad con palabras parecería no funcionar muy bien. ¿Qué hacemos entonces, aquellas personas que no podemos expresarnos hablando? El lenguaje verbal es tan trascendente que en un mundo donde los textos parecen ser triviales, las personas que no pueden expresarse a través del habla suelen condenarse como seres vulgares... pero tengo algo a mi favor, ¡Las redes sociales! Quisiera saber cómo se lleva a cabo en persona una respuesta que puede sintetizarse con un emoticon. O como uno, mirándole los ojos al receptor, puede tomarse una pausa para pensar lo que le parece acertado responder sin que la otra persona se pregunte que nos está pasando. A...

Cuique Summ -a cada uno lo suyo-

Los últimos rayos de sol doraban los mástiles de los barcos que terminaban de correr la última regata del campeonato Rolex Circuito Atlántico Sur. Se veían a los tripulantes desarmando maniobras, adujando cabos, doblando velas y lavando cubiertas, la marina estaba repleta de gente que iba y venía, subía y bajaba. En dos horas empezaba la tan esperada entrega de premios, el evento social principal que cierra cada año esta semana soñada para todos nosotros, cerré la escotilla y con el bolso en mano me fui a duchar. Mientras caminaba por la marina me detuve y miré hacia atrás, vi un escenario perfecto en donde solamente deseaba quedarme toda la vida, todos los días. Los ojos se me llenaron de lágrimas, sabía que tenía que esperar un año más para volver a vivirlo, que “El Circuito” había terminado, y terminaron junto con él también otras cosas. Lo más lindo de este deporte es el entorno social que lo contiene; recibir ayuda mientras estamos quebrando en la banda, llorar y que nos al...

Qué lindo te vas a Punta.

    Llegamos, armo la maniobra, el día anterior trabajamos mucho en el barco, pero hoy es hoy, hoy soltamos amarras, izamos la Mayor, probamos el Genoa, el pronóstico es tétrico. 5 minutos para la largada, voy a proa, canto la línea, largamos. Esto va a mojar.  Me pongo el traje de agua, moja, cada ola moja mucho, primer peeling, me quedan los brazos doliendo, costó arriarla por sota. No les voy a hablar de detalles técnicos porque vine acá a hablar del sufrimiento humano a bordo. Viene una ola, la proa se sumerge debajo, yo me sumerjo con la proa debajo de la ola, me agarro fuerte para no irme al agua, me siento en la Volvo, despincho la driza, la pincho en el palo, seguimos... otro peeling, ¡Vamos que esta vez se arría por barlo! Ah, pero se pincha por sota, la puta madre no hay una buena. Moja la ola, me golpeo contra todo lo que hay, se rompe el púlpito, no se dónde poner el pie ahora, resuelvo, entro, entortugo el Genoa y el anterior que arriamos, me mareo, salg...

La esquina de Argúas

Imagen
Me hablaron sobre una pulpería vigente de 215 años perdida por los caminos rurales de la zona y mi curiosidad se puso en marcha para localizarla.  Manejamos 45km por un camino vecinal de tierra siguiendo las intuiciones personales hasta que finalmente, tras ver una hora entera girasoles y malezales, casi sin darnos cuenta la vimos; ahí estaba, como demostrando que el tiempo no pasa. Pido permiso y Don Villarino me autoriza a entrar. Estaba lleno de moscas y cueros de vacas, botellas con polvo y soledad. El pulpero nos ofrece sandwiches de cordero frío y un Fernet con soda para los dos, nos cuenta que anoche se juntaron unos cuantos y es la carne que sobró. Entonces nos sentamos a escuchar unas historias..  La Esquina de Argúas era parada obligada antes de llegar a Mar del Plata. Tanto es así que en 1883 contó con la presencia del gobernador Dardo Rocha y otro de sus visitantes de renombre fue José Hernández, autor del Martín Fierro.  La construcción se mantiene i...

Una revelación en Tossa

Disponiendo de poco dinero me vine a Lloret de Mar a visitar a mi primo que hacía tres años que no no veía. Llegué hace casi una semana y para ser sincera, no dejo de pensar en la poca plata con la que viajo y me castigo pensando porqué no acepté trabajar de algo que no me gustara en Buenos Aires para poder estar disfrutando ahora, pero hoy fue diferente.  Me levanté y quise conocer Tossa de Mar, un pueblito a unos 12km de Lloret y para el que salen micros todas las horas, pero me enteré que hay un camino que se puede hacer a pie y así lo hice, fueron cuatro horas de ida y cuatro horas de vuelta. La primer hora de ida se trataba de un camino junto al mar que era un sueño, luego un pueblo en el que me perdí unas horas para conocerlo con una cala hermosa a sus pies, y las últimas dos horas se trataba un camino angosto y solitario por el monte. Ni bien tomé este camino por el monte tuve muchísimo miedo, estaba sola y no había personas ni casas a menos de una hora de distanci...

Pensamientos en el tren

Qué lindo es el color del cielo,  pienso que si alguien tuviese que pintar un cielo sin haberlo visto antes sería blanco, sería esa parte de la hoja que no conoce el pincel. Tal vez si esa persona conociera la selva dibujaría el cielo verde, ¿Cómo se va a imaginar que va a ser de un color tan distinto a la tierra? Y de la noche ni que hablar, alguien con mucha imaginación no seria capaz de imaginar un cielo negro con luces que brillan. ¿Cómo algo puede ser tan adverso? El día y la noche. Todo es diferente cuando no hay luz, las cosas brillan. Se puede decir que el día es comunista y la noche es una monarquía con muchos reyes. La noche es capitalista diría yo, porque hay luces que brillan mas, otras menos y otras que ni brillan...  ¿Seremos así también las personas?

La vie est verte

Imagen
Y así fueron todos nuestros días; a veces había viento, a veces calma, algunas veces llovía, otras hacía mucho calor, pero la barca siempre iba. Conocí muchas personas nuevas, me encariñé en poco tiempo, convivimos muchos en un espacio muy reducido, a veces se armaban familias, otras veces no tanto, me enojé y desenojé muchas veces. Aprendí a ejercitar la paciencia y la tolerancia, principalmente conmigo misma, porque cada persona nueva que conocía me ofrecía un espejo, y uno no siempre se gusta del todo, supongo. Vi muchos atardeceres y amaneceres, cielos estrellados, noctilucas, delfines, aguas azules e islas remotas, pueblos hermosos, castillos imponentes, faros inhóspitos, horizontes, me llené de vida.  Sentí mucho amor, mucha pasión, mucha paz y una conexión brutal con la naturaleza y el mar. Navegué alrededor de 4000 millas y corrí regatas con las que soñaba hace muchos años... ¡Aprendí tanto! El Gaudi fue nuestra casa, ¡Cuánta vida puede alojar un barco! Exploré t...