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Contrito

Veamos que puede lograr el arrepentimiento, ¿qué no logrará? Pero, ¿qué podría lograr cuando uno no puede arrepentirse? Era un hombre, en todo y por todo. Conocí a su familia, sus amigos, y a él, un poco. ¿tengo que recordarlo? Era el diablo. Sólo el diablo tiene el poder para asumir una forma tan agradable. Lo mejor; nunca otro como él. .

De un lugar lejos.

Me limito a pensar que no sentís lo mismo, obviando por completo (pero con inseguridad) lo que te pasa. Fueron otros valores otros amores; nunca otro como él. Cuando no queden en las redes mas lugares para hablar y vernos más, Y en la mente deducciones de lo que será ¿qué será?

El perro le va a decir al perro.

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Ver entre otros las necesidades y las diferencias del amor a pesar de los deseos y el error, esconde tal vez la solución de los temas que ahora más de una naturalmente tomó como tragedia. Pensaba en conocer las emociones de los que engañando tomaron medidas en discusión con la naturaleza, pero propusieron silencio y resistencia que en las empresas hay color y los clientes no tienen todos tu piel. ¿Acaso nosotros hablamos con cuidado con quien haya aceptado preguntar que mapa es el completo? A veces la gente cambia y va hacia los que cumplan con ellos sin saber lo que esconde más de uno. Algunos las quieren todas y está ese democrático que apuntó demasiado arriba por llegar, y hay quien garantiza el placer racional descansando... ¡Es calidad!  Dí que nos pasa a los argentinos que cuando cae el sol, todo el brillo dorado de los serios se hace rechazado. Canción informá a todos que no somos solo trabajadores, y que juntos es mejor. Quiero ser estable con guiones para no estar ent...

Testigo Nº 72 – Fabiola (22 años).

. “ me despertó una especie de escalofrío, me incorporé y entonces fue cuando lo vi: algo extraño que venía desde el mar directamente hacia mi. Tardé en creerlo pero sin dudas se trataba del Minotauro, saliendo del agua como cualquier bañista. . Horrible pero seductor, me poseyó de manera brutal, nunca había experimentado algo así, una manguera de fuego en mi vientre… quedamos abrazados un rato. Después se levantó y regresó caminando hacia el mar. Antes de entrar dio media vuelta y dijo riendo:– es imposible no dejar huellas en la arena-. . Habré tomando demasiado sol, pensé después, a veces te abomba, ¿Viste?...”

Testigo Nº 41- Un muchacho de unos 20 años

“Salió el tema del ‘encapuchado’, durante aquellos días se hablaba mucho del asunto porque la gente del barrio de Camet estaba asustada. Por la zona andaba un loco con una capucha en inclusive decían que en un par de ocasiones había gavillado algunos tiros al aire… La cosa es que en otras de las mesas veo un ciervo sentado, escuchando atentamente la conversación. De pronto se paró y empezó a correr por la plaza, a revolcarse por el piso, se lo veía enfurecido. Poseía una cornamenta gloriosa y apenas percibió la silueta de un auto lo encaró sin titubeos como para destrozarlo, pero el coche huyó… después giró y volvió hasta la puerta del bar, fue entonces que abandoné la silla y monté sobre el lomo del animal. Lo mismo hizo otro de los parroquianos que se presentó como el ‘Anarquista’… Inmediatamente partimos en busca del encapuchado, el ciervo avanzaba a paso firme entre las sombras y los costados de la noche y dimos varias vueltas por la zona sin éxito. Finalmente dijo:– Ya se donde pu...

Testigo Nº 15 – Alicia (32 años).

“Cuando llegamos a la casa, una de nosotras propuso no entrar - ¡las paredes nos van a vaciar definitivamente!- enunció. Así que nos quedamos en el jardín aguantando el amanecer… Sin querer habíamos conformado un triángulo energético… De repente salió un enorme sapo de atrás de los arbustos y enfiló para donde estábamos sentadas. Parecía sonriente, pero lo que más nos llamó la atención es que se detuvo simétricamente en el centro del triángulo…Entonces fue desapareciendo gradualmente hasta no dejar a la vista otra cosa que la sonrisa sin dientes y sin boca, como si se lo hubiera tragado la tierra… Inmediatamente unos pájaros que habían constituido su guarida-hogar debajo del tejado, provocaron tal estruendo con su aleteo que nos asustaron muchísimo. Todas estuvimos de acuerdo y nos refugiamos en la casa…”

Testigo Nº 314 – Carlos S.M. (62 años).

“ Andábamos de boliche en boliche con unos amigotes de la primera y en una de esas encaro a una minusa bien pinchada que planchaba en un rincón. No sabes el susto que me pegue cuando descubrí que estaba abrazada a un perro… Seguí de largo y no dije nada, gustos son gustos. Al rato aparecimos caminando por Alem, ¡qué farra viejo! Entre el batifondo de piernas y caras, surgió la cabeza del perro que me miró con sonra. Quedé perplejo, paralizado, y en cambio mis amigos no lo advirtieron. Arrebatado propuse que rajáramos del centro para ir a una festichola que se daba en un barrio alejado (por la zona del Alfar). El bondi nos dejó en un lugar silencioso, de sombras mortecinas y calles diagonales. No tardamos en reconocer que andábamos perdidos, dando vueltas sin brújula. Y ya te imaginás lo que pasó: en una esquina nos esperaba un perro fanfarrón. Esta vez nos siguió a una distancia prudente, con marcha cansina imitaba nuestros movimientos; si doblábamos doblaba, si parábamos paraba y pare...