7/12/2015

A mar te

Va  y viene y en cada ola me saluda, y después se va, como diciendo ‘¡Nos vemos la próxima!...’   Y así, cuando todos se retiran de este concurrido lugar nosotros podemos dialogar tranquilos. Algunas veces me cuenta historias de naufragios, otras veces me trae regalos de lugares lejanos, y cuando camino hacia él me abraza rodeando mis piernas y hundiéndome en la arena para que no me vaya. Me empuja con tanta fuerza que difícilmente puedo salir, y recuerdo allí que somos humanos y que estamos atados a la tierra y a las fuerzas moderadas, que al mar solo podemos espiarlo, porque le pertenece a otros.